Como defensa, la gente de Rapidshare aseguró que hacían todo lo posible por buscar y eliminar material protegido (¿sí?), pero un juzgado alemán les obliga ahora a ser más vigilantes con lo que se cuelga en sus servidores, e incluso les obliga a emplear personas para vigilar cada fragmento de las descargas ¡de manera manual!
Esto implicaría la ruina para la empresa, porque es imposible contratar a tanta gente como la que necesitaría Rapidshare para cumplir con el requisito judicial. Veremos cuál es el futuro de una web que, pese a todo, no es la única en su sector, aunque sí una de las que más ha crecido, sobre todo gracias a los blogs musicales de descargas directas.

FUENTE: HiperSónica
Gracias, Gustav








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