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Jesús Ordovás, leyenda de la radio, se retira de las ondas

jueves, 29 de noviembre de 2007 en 11/29/2007 01:29:00 a. m.
Si los Jesús Ordovases del mundo no existieran, habría que inventarlos.

La receta sería sencilla, pero poco usual: dos tazas de pasión, una de paciencia, tres kilos de rebeldía y cucharada de inconsciencia.

Y luego el prototipo puede equivocarse, se le pueden cruzar los cables y, ofuscado, hasta puede radiar caca de vez en cuando.

Pero su sola existencia, sus idas (de olla) y venidas, sus guerras eternamente perdidas, su contumaz desconocimiento del inglés, su paternal aliento a la creatividad y el desorden, hacen la vida más diversa.

Más rica. Más entretenida. Menos coñazo.

Escribo con una enorme sonrisa en el jeto. Llego del homenaje a Ordovás, el mítico locutor de Radio 3, esta noche en El Sol, en Madrid. Joder, se me mueven los pies a lo Blues Brothers. Huelo a cerveza calentorra, a tabaco, a gentío. Exacto: a fiesta.

Desde el 1 de agosto, Ordovás ya no hace su 'Diario Pop', 25 años en Radio 3. Él mismo, a pesar de esa traza de aristocrático galán de la Metro, cumple hoy mismo 60 tacos. La ocasión merecía un cumple a la altura.

Y vaya si lo hubo. Aunque la llegada a El Sol no augurase lo mejor: edad media de 40 palos fácil. La arruga es bella, pero es arruga. Y, sin embargo, vaya conciertazo de un puñado de nombres grandes (y pequeños) del rock y pop español.

Todos elegidos por el locutor para el ágape. Todos agradecidos de haber contado con su apoyo en el proceloso, imposible mar del rock español.

Sin orden ni concierto, Sabino Méndez se marcó una sentidísima 'Cadillac solitario', coreada hasta el bramido; Herminio Molero, cada vez más Tamariz, desafinó ejemplarmente en la imperecedera 'Enamorado de la moda juvenil'; Ilegales pusieron el toque brutote con una granítica 'Tiempos nuevos, tiempos salvajes', y J y Florent, de Los Planetas, se llevaron a Ordovás a meterse "cuatro millones de rayas" en 'Un buen día' (no lo digo yo, lo dijo J).

La ironía no podía faltar, con el fantasma de la Movida -enterrado y bien enterrado- resucitando por momentos. Así, Joaquín Niki cruzó, genial, 'Aquí no hay playa' de The Refrescos y el 'Walk on the wild side' de Lou Reed. Alguien (concho, no recuerdo quién) puso las 'Branquias bajo el agua' de Derribos Arias del revés. Y Ana Curra volvió del limbo (resulta que es profe de piano clásico) para destrozar el 'Quiero ser santa' de Parálisis Permanente junto a un Digital XXI pasadísimo de rosca.

Pero lo mejor de la noche mostró la falta de prejuicios y el abierto talante (sí, talante) ordovasiano.

Sobresalientes fueron Amaral derrochando emoción en 'Sin ti no soy nada' (jode decirlo, pero me arrullaron el corazoncito). Divertidos Siniestro Total, con la formación original, vomitando 'Y bailaré sobre tu tumba'. Y brutales estuvieron Burning, los mismísimos Rolling Stones de La Elipa, con 'Mueve tus caderas', salvaje Johnny Cifuentes gravitando en globo sobre la concurrencia.

El final, con las 'Perlas ensangrentadas' de Carlos Berlanga cantadas por Patacho, Josele Santiago, Eva Amaral y Xoel López, quedó sencillamente tremendo. Gran sonido, músicos de altura, ¡hasta pareció que todos habían ensayado! ¡Los de la Movida han aprendido al fin a tocar!

Después salió a escena el homenajeado, con una inevitable y sintomática camiseta homenaje a Joey Ramone. No supo más que sonreír, saludar y desaparecer en 10 segundos.

Se le iba la sonrisa de la cara al ver, cual jardinero paciente, cómo han crecido algunas de sus plantitas.

Y cómo uno sólo posee aquello que de verdad ama: en su caso, un público que le aprecia, unas bandas que le respetan y estiman, y millones de sensaciones convertidas en canciones, o viceversa.

La clave está en la eterna adolescencia de Ordovás. En ese acelerado fulgor, ese nerviosismo alegre y despreocupado tan del rock and roll básico que no ha dejado de ocupar sus programas, y esta misma noche.

Y otra historia es si Radio 3, plagada de sensacionales profesionales, es poco más que un gueto en el panorama español, y si el fracaso de iPop, el programa de Ordovás el año pasado en La2, tiene algo que ver con esto.

Tuve la suerte de entrevistar una vez al susodicho y cruzármelo un pelín más estos últimos años. Siempre me sorprendió tanta naturalidad, tan buen rollo, tanta inocencia casi amateur. Por dentro, seguramente, la soledad del corredor de fondo. En fin.

Sólo queda dar las gracias. Mil. Qué chungas son las despedidas.

FUENTE: ElMundo
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